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Diseño de la imagen corporativa de empresas: lo que debes saber

Autor: admin. Publicado el 9 abril, 2016. Categorías: Diseño gráfico

Ilustración para el diseño de la imagen corporativa

La identidad de una empresa la componen diversos factores, pero uno forma la síntesis de todo, la imagen corporativa. Y ésta no empieza y termina en el logotipo. El diseño de la imagen corporativa de una empresa busca la forma de comunicar visualmente la identidad, el modelo de negocio, su filosofía y, sobre todo, define la línea visual para tratar de llegar al público adecuado y que éste reconozca rápidamente los signos identificativos de la empresa.

No es un tema baladí, y es esencial en el proceso de creación de la marca, pero muchas pequeñas y medianas empresas lo descuidan. Si te has lanzado al emprendimiento o te estás planteando renovar la imagen corporativa de tu PYME y desconoces parte de este mundillo, sigue leyendo. Te voy a dar las claves que debes tener en cuenta.

1. Ten claro cómo quieres plantear tu negocio y a qué público necesitas llegar.

Si eres un emprendedor y has decidido iniciar un negocio, esto ya lo deberías tener claro. Se trata del estilo que deseas imprimir a tu empresa dentro de tu ámbito profesional: fresco, desenfadado, agresivo, innovador, moderno, clásico, etc.. Esta personalidad ha de verse en tu forma de llevar el negocio y en tu relación con clientes y distribuidores. Es la identidad de tu empresa, su personalidad. Marcará y mucho la impresión sobre tus clientes. Esta definición es esencial y ha de estar bien presente durante el diseño de la imagen corporativa.

Al final del proceso, la imagen corporativa debe reflejar fielmente tu identidad corporativa.

2. Concretar tu identidad corporativa en un nombre y en un lema.

Es una de las etapas más difíciles. Manejarás muchas ideas y tendrás dudas. Incluso puedes llegar a dejar esta labor a profesionales del marketing. Lo hagas tú o lo haga otro, éstas son mis recomendaciones y espero que te sirvan de guía.

El nombre de tu proyecto debería reflejar tu sector y la personalidad que quieres imprimir (ya sabes, fresco, clásico, innovador…). Normalmente se recomienda un nombre corto, que defina bien tu negocio y sea fácil de memorizar, aunque esto suele ser muy relativo. Muchos eligen un nombre largo y usan las siglas o se inventan una palabra totalmente nueva y sin sentido, pero que suena muy bien. Incluso muchos obvian términos relacionados con el área de negocio. ¿Hace pensar una manzana en tecnología punta? No, ¿verdad? Pues existe, es la empresa de la manzana, Apple. Y también se llama así una discográfica. Publicaron a The Beatles, ni más ni menos. Más bien busca un nombre acorde a tu modelo de negocio, la personalidad que quieres reflejar y piensa en gustar a tu público objetivo.

El lema debería reflejar tu especialidad, sobre todo si no se indica en el nombre de la empresa, y cómo lo haces. Usa pocas palabras, menos de 5. Elabora un mensaje claro e imprime tu identidad en lo posible. Debería llamar la atención de tus clientes potenciales y ser fácil de entender y de memorizar.

3. El pilar de tu imagen corporativa: el diseño de logotipos.

Definida tu identidad corporativa, el nombre y el lema, es el momento de diseñar el logotipo de tu empresa. Será la principal seña de identidad, el emblema, la representación gráfica y conceptual. Además, será el punto de partida para definir la línea de la imagen corporativa.

Por regla general, un diseñador o una agencia de diseño comenzará mostrándote varias ideas diferentes. Yo suelo hablar con mis clientes de todo esto y trato de llevarme una idea más o menos clara de sus proyecciones. Realizo varios diseños, pero suelo presentar tres logotipos: la interpretación que hice tras hablar con el cliente, una variación y uno muy alejado de sus ideas iniciales, un logotipo destinado a sorprenderle. Es decir, si quería una idea innovadora, presentar un logotipo más tradicional. Si su deseo era un diseño tradicional, mostrar uno rompedor. El caso es tratar de sorprender al cliente con una idea no contemplada inicialmente. ¡Y a veces eligen éste!

Normalmente, se elige uno de los logotipos presentados y continuamos su desarrollo, buscando más combinaciones de colores y tipografías. Son elementos muy importantes, porque imprimirán gran parte de la personalidad.

Más allá de cómo sea la apariencia de tu logotipo – ya sabes, para gustos, colores -, debería cumplir las siguientes condiciones:

  1. Un imagotipo (el dibujito) reconocible perfectamente a cualquier tamaño. A veces se verá como imagen de perfil de redes sociales, quizá a un tamaño de 30 píxeles o menos, y cada elemento debería verse adecuadamente. Si lo reduces y no lo reconoces, será mejor rediseñar un poco. Eso sí, no hace falta ponerse muy exigente y llevarlo a un tamaño para ver con lupa. Algo normal, dentro de las posibilidades de ser representado en la realidad. Por cierto, cada logotipo tiene un tamaño mínimo que no debería sobrepasarse, especialmente por la legibilidad de los textos. Tu diseñador debería indicarlo en el manual de imagen corporativa.
  2. Logotipo reconocible a un sólo color y con formas limpias. Imagina este escenario: te han hecho un logotipo muy colorido y alegre, con degradados y sombras. ¡Chulísimo! Pero, ¿cómo? ¡Queda fatal en el sello de caucho! Y el sello no será el único caso a un color. Habrá más: determinados textiles, al colocarlo sobre fondos complejos, etc.. Si ponemos el logotipo en color negro sobre fondo blanco, o a la inversa, sus formas deben ser perfectamente reconocibles. Si no, a rediseñar.
  3. Debes exigir un logotipo flexible en cuanto a las formas de representarlo. Es decir, sus elementos han de poder distribuirse horizontal y verticalmente y el imagotipo debe tener personalidad por sí solo y también el texto.
  4. Y sobre todo, si has pagado lo debido por él, deben pasarte una versión vectorial del logotipo. O sea, un archivo .ai, .eps, .pdf, etc.. El formato vectorial permite escalar el tamaño a cualquier dimensión sin pérdida de calidad. Si fuera posible, podrías imprimirlo en un edificio y no se notaría la pixelación.
  5. Una vez el diseñador te pase un cd con todos los formatos y el manual de imagen corporativa, ¡¡¡no lo pierdas!!! Me he encontrado con casos de empresarios que no tienen esa documentación ni los archivos y me veo obligado a escanear una tarjeta y después trazar el logotipo en vectorial, con su correspondiente pérdida de tiempo (para todos) y de dinero (para el cliente).

4. Diseño de la imagen corporativa.

Una vez elegido el logotipo, es hora de diseñar la imagen corporativa. La imagen corporativa define cómo se va a representar visualmente los elementos con los que te presentas a clientes y distribuidores en base a los colores, tipografías y formas empleadas en el logotipo.

Las aplicaciones más comunes a diseñar son la papelería corporativa (tarjetas de visita, folios, facturas, sobres, sellos de caucho, etc.), la línea de diseño de páginas web y los perfiles y portadas de redes sociales. Según sea tu modelo de negocio, también pueden marcarse diseños de aplicaciones para uniformes, fachadas, vehículos, carteles de indicaciones y directorios, envases, etc.. También podrían recomendarse, con mayor o menor exigencia según los elementos, tratamientos y uso de colores en publicidad impresa o digital.

Es decir, en el diseño de tu imagen corporativa se definen todos los aspectos sobre como se va a presentar gráficamente tu empresa ante el mundo.

El proceso del diseño de la imagen corporativa acaba en forma de un manual de imagen corporativa, normalmente de varias páginas, donde se explican todos los detalles del logotipo, se indican las normas sobre su uso, posibles variaciones, usos prohibidos y las instrucciones del resto de aplicaciones. Junto al manual debes recibir los archivos digitales necesarios ordenados en carpetas.

¿Cuál es el valor real del diseño de la imagen corporativa?

El diseño de la imagen corporativa es un proceso largo, se manejan un gran número de posibilidades y se acaban descartando muchísimas ideas. Conlleva tiempo y trabajo. Y según sea el tamaño de tu empresa, se diseñarán más aplicaciones o menos. Todo suma y da razón de su coste: desde varios cientos de euros a miles de euros.

Por encima de la cuestión monetaria, de la inversión, está la aportación a la empresa. Hablamos de una imagen y una línea de diseño que usarás durante años y, si se aplica bien, proporcionará a tu negocio una impresión más favorable de los clientes.

Esta relación con la imagen corporativa la vemos a diario. Un ejemplo. Cuando vas a un restaurante y ves las mesas de Cruzcampo o San Miguel, una carta impersonal, manteles de papel, etc., no tendrás dudas: es un restaurante barato. Quizá busques algo económico y posiblemente se coma bien. A su manera, es su identidad, aunque a primera vista dé sensación de poca profesionalidad. Por el contrario, si en la entrada ya ves un cartel bien diseñado, con un logotipo atractivo que, sin conocer cómo es el restaurante, te dice que hay una cocina moderna o tradicional, ya tienes una impresión de marca, una definición de su línea, de su identidad. Si el salón cuenta con el juego de determinados colores en manteles y paredes, si ves la marca en las servilletas y en las cristaleras, si la carta tiene un buen diseño, si los camareros visten uniformes, etc., seguramente se trate de un buen restaurante. Igual luego la comida es mala, pero de entrada te has llevado una impresión muy positiva.

Y ése el el auténtico valor de una imagen corporativa. Por eso gastan tanto dinero las grandes empresas. Tomátela en serio y cuídala. ¡Ah! Y si tienes un restaurante, pon buena comida. Tu verdadera seña de identidad son tus productos y tus servicios. El diseño de la imagen corporativa es sólo un apoyo destinado a crear la marca, aumentar la sensación de profesionalidad y a mejorar tu comunicación empresarial.

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